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Briegel es un noble alemán y un conocido de Reinald. Él es el hijo mayor de Briegel Ménage, una rica familia aristocrática que vive en las afueras de la aldea de Nuremberg[1].

AparienciaEditar

Briegel es un hombre adulto con pelo corto y negro.

PersonalidadEditar

Es un hombre bastante tímido y aprensivo, como lo indica su renuencia a entrar en el Bosque de la Bruja con Reinald, porque se enteró de que está maldito. También fue intimidado por la anciana del pueblo. Después de un encuentro con un hombre lobo y estar expuesto al gas mostaza[2], Briegel se vuelve loco.

HistoriaEditar

Arco de la Bruja VerdeEditar

Briegel y Reinald están de caza en el sur de Alemania. Tienen a sus perros persiguiendo a un zorro, que escapa al Bosque de la Bruja. Reinald lo considera un desafío emocionante y anima a Briegel a adentrarse en el bosque con él. Briegel está preocupado, afirmando que el bosque está maldito, pero Reinald lo descarta diciendo que es un simple cuento de viejas. Poco después de que los dos entren al bosque, aparece la anciana del pueblo, exhortándolos a que se vayan porque los hombres lobo que protegen el bosque y que los maldeciran si los encuentran vagando. Briegel está asustado, pero Reinald mantiene su compostura; él comenta que la vieja del pueblo está senil e insta a Briegel a que se apresure. Haciendo caso omiso descaradamente de su advertencia, siguen vagando por el bosque y descubren a sus perros ladrando a un arbusto. Briegel está perturbado, al darse cuenta de que los perros están gruñendo en algo parecido a un hombre lobo. Reinald y Briegel gritan y se apresuran a salir del bosque, de vuelta a la mansión de Reinald.

Briegel Gas Mostaza

Briegel afectado por el gas mostaza.

Briegel Traumatizado Hospital

Briegel traumatizado en el hospital.

En el exterior de la mansión, jadean, tratan de calmarse y se preguntan si lo que vieron era un hombre lobo. Se sorprenden cuando llaman a Reinald, pero se sienten aliviados cuando ven que son solo dos sirvientes: un mayordomo y una criada, saliendo a saludarlos. El mayordomo, entonces, nota que Reinald está sangrando por la nariz. En este momento, Reinald colapsa. Briegel le da la vuelta, solo para ver que Reinald ha desarrollado protuberancias grotescas en su rostro. Poco después las mismas protuberancias crecen en la cara de Briegel y también cae al suelo. Los siervos gritan horrorizados. Reinald muere, mientras que Briegel sobrevive. Está angustiado y trastornado. Grita continuamente que "¡viene el hombre lobo!". Temeroso de que pueda ser contagioso, los funcionarios del gobierno alemán lo han trasladado, junto con el cadáver de Reinald, a una institución experta.